El Fuerte de San Mauricio
promueve diferentes rutas para dar a conocer los pueblos
de la comarca, incluso para los más atrevidos
saltar a conocer otras comarcas de la provincia, incluso
provincias vecinas. Desde Palazuelo de Vedija establecemos
cuatro rutas principales:
Ruta del sur. Ponemos rumbo sur, para
tras pasar por pueblos como Tordehumos y Villagarcía
de Campos, visitar la villa de Urueña, situada
en un altozano, camuflada en el paisaje de los Montes
Torozos, que cuenta con los restos de un castillo, varios
museos como de la fundación Joaquín Díaz,
y casi en su totalidad rodeada por un cinturón
amurallado por el que no debemos perdernos la oportunidad
de dar un paseo y contemplar la inmensidad del paisaje
terracampino, los atardeceres y los amaneceres, y por
último no dejar de visitar la ermita de la Anunciada,
de estilos románico y mozárabe, que celebra
su romería en 8 de septiembre. No muy lejos de
Urueña, se encuentra el monasterio de la Santa
Espina, que cuenta con dos claustros, el de la hospedería
y el procesional, con una hermosa cripta, y en su iglesia
podemos contemplar una reliquia de una de las espinas
que llevó Jesucristo en su pasión, custodiada
en uno de sus retablos laterales. Desde aquí
podemos acercarnos a San Cebrián de Mazote para
visitar su basílica mozárabe del siglo
X, y finalizar en el pintoresco pueblo de Torrelobatón,
con su impotente castillo. Para los que tengan más
ganas proponer la visita al osario de la iglesia de
Wamba o acercarse hasta Simancas, donde se encuentra
la sede del Archivo Histórico Nacional en su
castillo, o bien llegar hasta Tiedra que cuenta con
uno de los castillos más antiguos de la provincia.
Ruta del este. El primer núcleo
a visitar es la ciudad de los Almirantes de Castilla,
Medina de Rioseco, declarada conjunto histórico-artístico,
y donde se puede disfrutar desde un paseo por el Canal
de Campos, o visitar sus iglesias y monasterios, las
tres puertas que quedan de las seis que tuvo la muralla
en otros tiempos, el museo de la Semana Santa riosecana,
declarada de interés turístico nacional,
o el museo de la Fábrica de harinas San Antonio,
probar la gastronomía de la zona, como los pasteles
de Marina por ejemplo, pasear por los jardines del Duque
de Osuna, por la rúa porticada o por la Plaza
Mayor con el edificio del Ayuntamiento como mayor atractivo.
Conocer Medina de Rioseco requiere como mínimo
de una jornada. Después nuestro siguiente destino
es la villa de Montealegre, pueblo pintoresco, con casas
de piedra, que tiene dos iglesias y un imponente castillo,
y del que da cuentan que nunca fue conquistado. Desde
aquí tenemos dos opciones, una primera sería
hacer una incursión en la vecina provincia de
Palencia y visitar la villa de Ampudia, lo cuál
recomendamos, ya que se trata de otro pueblo pintoresco
que tiene calles con soportales, la iglesia colegiata
de San Miguel, el monasterio de Nuestra Señora
de Alcnada y el castillo gótico donde hay un
interesante museo etnográfico. La segunda sería
visitar las ruinas del Monasterio de Matallan, que se
encuentra a medio camino entre Montealegre y Ampudia,
que cuenta con un Centro de interpretación de
la naturaleza, que pertenece al municipio de Villalba
de los Alcores, pueblo que también cuenta con
un impotente castillo-fortaleza. Para los que más
ganas tengan, desde aquí proponemos conocer el
nordeste de la provincia acercándose primero
hasta Trigueros del Valle, ya en tierras donde crecen
las uvas del vino de Cigales, pintoresco pueblo con
las ruinas de un castillo y rodeado de bodegas. Desde
aquí visitar el castillo de Villafuerte de esgueva,
el castillo de encinas de Esgueva, y finalizar la ruta
en importante y pintoresco pueblo de Peñafiel,
con su impotente castillo roquero, donde se encuentra
el Museo de vino, la Plaza del Coso, sus iglesias mudéjares,
y donde no se puede dejar de disfrutar de su gastronomía
y artesanía. Realizar esta ruta desde Montealegre
hasta Peñafiel requeriría una jornada
completa.
Ruta del Norte. Desde Pazuelo con rumbo
noroeste nos acercamos hasta Aguilar de Campos, cercana
localidad a la que podemos llegar también por
camino aprovechando así para hacer algo de deporte,
y donde podemos ver las ruinas de su castillo, el rollo
gótico, como lugar feudal de vallaje que fue,
sus numerosas bodegas y la iglesia visigótico-mozárabe
de San Andrés, y no perderse en sus fiestas de
finales de verano las carreras de cintas. De Aguilar
de Campos, llegamos a Becilla de Valderaduey que cuenta
con un puente romano y restos de una calzada romano.
Más hacia el norte se encuentra Mayorga localidad
que cuenta con las fiestas del Vítor teniendo
al fuego como especial protagonista, y que se celebran
a finales de septiembre. Finalizamos esta ruta el Villalón
de Campos, localidad de cierta importancia como cruce
de caminos que es, y que puede presumir de tener el
mejor rollo de España, situado muy cerca de la
Iglesia de San Miguel dentro de la plaza mayor y también
tiene calles soportaladas, y donde no podemos dejar
de probar su gastronomía como el queso de Villalón.
Ruta del oeste. En esta ruta nos acercaríamos
a tierras zamoranas visitando la villa de Villalpando
donde existen varias puertas recuperadas de la muralla
que tuvo en otros siglos y una plaza mayor soportalada.
Más al oeste, para los amantes de la naturaleza
se encuentra el Parque Natural de las Lagunas de Villafáfila,
donde pasan el invierno numerosas especies de aves,
y es lugar de paso en las migraciones de cada año;
existe un centro de interpretación próximo
a las lagunas y varios puntos de observación
de aves.
Otro tipo de rutas serían:
1º Ruta del tren burra.
Aprovechando el lugar por donde discurría la
línea de ferrocarril que unía Medina de
Rioseco con Palanquinos, ya en la provincia de León,
y que además coincide con el sendero de gran
recorrido nº 26, se puede realizar actividades
de senderismo y cicloturismo, siendo una ruta de dificultad
baja, al no existir pendientes. Se puede contemplar
el típico paisaje Terracampino que a lo largo
del año cambia sus tonalidades en función
de la estación en la que nos encontremos, con
el mosaido de colores que forman los diferentes cultivos.
Además se podrá contemplar la fauna (zorros,
rapaces,...) y la flora, ya que esta ruta está
salpicada por zonas aisladas de vegetación, y
finalmente visitar los diferentes pueblos por los que
discurre, con sus iglesias, cosobas, palomares...
Pueblos por los que discurre la ruta:
Medina de Rioseco (VA), Palazuelo de Vedija (VA), Villamuriel
de Campos (VA), Bolaños de Campos (VA), Castroverde
de Campos (ZA), Valderas (LE), Valencia de D. Juan (LE),
Palanquinos (LE).
2º Ruta de Los Fernandines.
Discurre por el camino que va de Palazuelo de Vedija
a Aquilar de Campos. Entre estos pueblos existía
una cueva en la que tenían su guarida Los Fernandines,
unos bandoleros que se dedicaban a robar a los ricos
para atender a los mas necesitados. El lugar donde
se guarecían se llamaba la Calera, y se encontraba
a medio camino entre los dos pueblos. Se puede llegar
hasta Aguilar de Campos y visitar su iglesia, en honor
a S. Andrés, de estilo visigótico y
mozárabe, el rollo gótico como lugar
feudal de vasalleje, los restos de un castillo y algunas
bodegas. En sus fiestas patronales aún se siguen
realizando carreras de cintas, con caballos y burros.

3º Ruta del Canal de Campos.
A 5 minutos de Palazuelo de Vedija, en la denominada
ciudad de los Almirantes de Castilla, Medina de Rioseco,
se encuentra la dársena donde finaliza el ramal
de campos del Canal de Castilla, obra de ingeniería
realizada durante los siglos XVIII y XIX para el transporte
de mercancías principalmente, y que se utilizó
hasta la llegada del ferrocarril durante el siglo
pasado. Este ramal de Campos fue el último
en construirse, entre 1753 y 1849, costado sus 78
kilómetros 5 millones de reales. De los tres
ramales es el de mayor longitud y es ideal para la
práctica del cicloturismo y del senderismo.
Sus sirgas, caminos que lo flaquean, cuentan con vegetación
de rivera haciendo el trazado muy agradable y sin
pendientes, pudiendo observar puentes, acueductos,
esclusas, lugares pintorescos y visitar los diferentes
pueblos por los que pasa.
Recorrido:
Medina de Rioseco. De interés histórico-artístico.
Abarca de Campos. Desde este pueblo nos podemos acercar
a Belmonte de Campos y ver los restos de su castillo
gótico.
Fuentes de Nava. Ver su iglesia con su bonita torres
que llaman la “estrella de Campos”
Paredes de Nava. Visitar su templo parroquial y las
reminiscencias romanas de los que posiblemente se
llamó la ciudad de “Intercantia”.
Becerril de Campos. Ver ruinas de la iglesia románica
de San Juan cerca del canal.
Villalumbroso.
Grijota. Aquí nace el ramal de campos.
En la dársena de Medina de Rioseco, cuando
llega el buen tiempo, se alquilan bicicletas todo
terreno y piraguas y además se puede dar un
paseo por el canal en un barco turístico y
en barca. También se puede visitar la fábrica
de harinas San Antonio y las diferentes exposiciones
que se realizan en uno de sus locales.

4º Ruta De Monasterio de Vega
a la «Dehesa de la Aldea»
Recorrido: Salimos de Monasterio, cruzamos el Río y subimos hasta la “Dehesa
de la Aldea”. Damos la vuelta y bajamos, por caminos, a la “Cañada Zamorana”,
por la que regresamos.
Distancia: 17 Km.
A Pié: 4 horas
En Bici (o Caballo): 2 horas
Objetivos: Observar las estepas que se extienden por el Páramo así como
su fauna asociada, dentro de la cual el ave más deseada es la Avutarda. Descubrir la “Laguna
del Rebollar”, lugar de invernada de aves acuáticas, así como la Dehesa de
encinas de “La Aldea”, donde yace un milenario roble.
Ida: Salimos de Monasterio en dirección al puente, cruzamos el Cea,
luego la Cañada Zamorana, y cogemos el “Camino Real de Villalón de Campos
a León”.
El “Camino Real” transita en línea recta y en suave ascenso durante 4,5 Km., atravesando una seudoestepa
donde observamos alguna viña, y nos lleva hasta la “laguna del Rebollar”, donde en invierno encontramos
gran cantidad de aves acuáticas. Tras pasar la laguna, giramos, tras 1 Km., a la izquierda, para penetrar en “La
Dehesa de la Aldea”, donde debemos contemplar “El Roble” milenario, que yace muerto entre una multitud
de encinas.

5º Ruta Transnacional de Palomares
Con esta ruta se pretende que el viajero conozca no solo los lugares donde
se asientan estas construcciones sino también otras manifestaciones artísticas
y culturales que encontramos en el recorrido.
Historia y Trascendencia
Si bien el origen del palomar lo encontramos en la tradición romana del cuidado y explotación de las palomas,
no es hasta finales del s. XVIII cuando se desarrolla una verdadera cultura del palomar, como complemento a las labores propias
del campo.
Esto, unido a que escritores como Machado y Unamuno lo describan en sus obras, hace que el palomar se transforme no solo
en un modo de vida, sino en todo un fenómeno sociológico por la trascendencia que supone para estas tierras
su simbología.
Los palomares constituyen una de las manifestaciones artísticas más
importantes de la arquitectura popular, conjugan la tradición constructiva de nuestros
pueblos con influencias artísticas de diferentes periodos. Su función principal
es la de dar cobijo a las palomas.
Materiales: Se utilizan el tapial y el adobe, utilizando el barro como elemento
principal en la edificación de los palomares y encontrándonos en las cubiertas
y decoración materiales variados.
Tipos y Formas: La variedad es el denominador común en nuestro recorrido
encontrándonos palomares cuadrados, rectangulares, poligonales, circulares, semicirculares,
de herradura, cilíndricos, con patio, sin patio, con ornamentación, sin ella, etc…
La Paloma: Principalmente son dos las especies que viven en estos lugares: La
paloma bravía ó común (coumba livia) ó la paloma zurita (coumba oenas).
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